Las bandas de bronces

 

LAS BANDAS DE BRONCES EN LA REGIÓN DE TARAPACÁ

Las bandas de bronce de la región de Tarapacá (Chile) actualmente son uno de los fenómenos sociales y culturales más relevantes en la zona. Las músicas de estas formaciones, conforman buena parte de la identidad sonora tradicional de la sociedad tarapaqueña. Partiendo de este contexto, en el proyecto “Mapa sonoro de Tarapacá” presentamos un primer estudio acerca de las prácticas musicales mencionadas, realizado desde una perspectiva educacional, con la finalidad última de comprender mejor a la sociedad y la cultura de Tarapacá y como ésta se convierte en pilares para una educación de calidad.

Situándonos en el contexto tarapaqueño, es importante empezar señalando que, desde hace más de un siglo, se ha ido desarrollando una fuerte identidad regional en la zona (Díaz, 2009; Guerrero, 2012). Como cualquier observador atento puede apreciar si se mueve por Tarapacá, dicha identidad, lejos de basarse en una única cultura primigenia, ha ido construyéndose a partir de elementos provenientes de múltiples culturas. En este marco, este la construcción de este Mapa Sonoro,  busca analizar y comprender el funcionamiento, las características y la importancia que tienen las bandas de bronces de la región de Tarapacá como espacios de desarrollo cultural. El principal interés del estudio radica en hacer emerger las características de dichas agrupaciones y, específicamente, aquellas relacionadas con las músicas que están presentes y como estas se convierten posteriormente en material para la educación formal. Para tal fin, esta investigación ha puesto especial interés en la recopilación de acontecimientos, vivencias y experiencias sonoras significativas.

 

Las bandas de bronce en la región andina de Sudamérica

Las bandas de bronces han tenido una importante presencia a lo largo de todo el continente americano a partir de finales del siglo XIX y hasta nuestros días.  Sin embargo, para este estudio, se considerarán específicamente las bandas comprendidas entre el sudeste del Perú, el oeste de Bolivia y el  norte de Chile. El motivo es la existencia de elementos culturales comunes, entre dichas regiones (García, 2009). En lo estrictamente musical, numerosos autores hablan de la existencia de códigos sonoros compartidos en los pueblos de los países que circundan la cordillera de Los Andes (Chipana et al., 2011, Díaz, 2009, Katz-Rosene, 2014). Algunos autores como Schampke (2014) justifican estos códigos comunes en base a un pasado prehispánico común.

Volviendo al origen de las bandas, Chipana y et al. (2011) relacionan la aparición y proliferación de estas agrupaciones en Latinoamérica con los procesos independentistas de Simón Bolívar. En Latinoamérica, las bandas militares realzaron y reforzaron un profundo sentimiento nacional en el movimiento de liberación y los inicios de las nacientes repúblicas.

Las bandas de bronces han supuesto incluso momentos de conflicto, como lo explica Katz-Rosene (2014). Diferentes investigaciones llevadas a cabo en Perú, han demostrado que el ascenso de las bandas de bronces ha sido una fuente de la tensión social en algunas zonas. Autores como Yep (2002), Ráez (2004) o Cánepa (1996), reconocen elementos que demuestran que las bandas de bronces  han alterado el sonido de la música tradicional andina siendo reemplazados los timbres de los instrumentos tradicionales por el de los instrumentos de metal.

En la zona de Bolivia los orígenes de las bandas de bronces tienen sus raíces en la vida militar procedentes de las bandas de guerra del periodo de inicios de la república. Sin duda uno de los lugares de  mayor desarrollo de las bandas de bronces en Bolivia ocurre en la zona de Oruro a partir del tradicional Carnaval. Allí es posible observar cada año a cientos de músicos desfilando en las comparsas de Carnaval por la ciudad de Oruro hasta los pies de la Virgen del Socavón. Este carnaval tiene sus orígenes  en historias de la tradición oral del pueblo que se pueden explicar a partir de textos que han sido recopilados por diferentes autores. Según Pauwels (2009), en estos textos siempre han estado presentes las luchas provenientes de la mitología de animales diabólicos o demonios donde, por una parte, está la civilización española y la religión católica (a partir de la imagen de la virgen y los ángeles) y, por otra parte, el mundo andino, representado por los diablos.

Para  Mamani (2005), la música ancestral ha estado presente en todas las actividades laborales cotidianas del pueblo andino. En lo que respecta a las bandas de bronces, explica que en Bolivia a inicios del siglo XX hubo un auge en la contratación de bandas musicales para solemnizar las fiestas, inspirándose  en las bandas militares. En este periodo, Mamani (2005: 12) explica que:

Una parte importante de los pobladores del altiplano habían participado en combates, escuchando arengas que interpretaban ritmos de las tierras andinas; y  en recuerdo y nostalgia trataron de dar utilidad a los instrumentos de bronce. De esta manera asimilaron e incorporaron otros elementos en la manera de hacer fiesta, que para el habitante de los Andes tuviera algo más de diversión, enmarcado profundamente en la parte ritual.

 Al igual que lo sucedido en Bolivia, en el Perú el origen de las bandas de bronces también tiene su origen en el ámbito militar. De hecho, se dio de forma paralela a los países vecinos. Según indican los relatos del matrimonio de antropólogos franceses D´Harcourt (1925) al visitar la provincia del Callao en 1913, en aquellos momentos había presencia de bandas de bronces tocando pasacalles y les llamó profundamente la atención que no tocaran con partituras. En el valle del Rímac (Lima), en la fiesta de San Mateo, volvieron a encontrar bandas de bronces, pero esta vez tocando música tradicional. Según Díaz (2009), en la década del 1920 existían en la zona de la serranía peruana agrupaciones de ex soldados indígenas llamadas cachimbos, quienes participaban en las festividades y los eventos sociales de los diferentes poblados tocando huaynos.

 En la década de 1960, en la fiesta de la Candelaria en Puno, se empiezan a ver con cada vez más frecuencia llameradas  y en las décadas siguientes, con mayor presencia aún las morenadas y diabladas. Todas estas agrupaciones iban acompañadas de bandas de bronces.  A partir de la década de los ochenta las bandas de bronces tienen una presencia tan importante como las sikuriadas, las cuales hasta entonces eran mayoría (Guzmán, 2008). Ya en la década de los noventa, Ráez (1993) observó la creciente popularidad de las bandas de bronces y la consiguiente disminución de los instrumentos indígenas que anteriormente se usaban para acompañar las danzas y rituales en el Valle del Colca (Arequipa).

 Las bandas de bronces en Tarapacá

Orígenes

En este punto se hace necesario conocer los orígenes de las bandas de bronces en la región y el fuerte arraigo cultural que han tenido a lo largo de la historia que, en parte, se deben  a procesos de transculturación vinculados a las regiones fronterizas próximas a Tarapacá .

MAPA TARAPACA

El origen más claro y reconocido de las bandas de bronces y su presencia en la región se debe en gran parte al ejército de Chile. Éste, a fines del siglo XIX, incorpora la sonoridad de los aerófonos provenientes de la familia de los metales, entre los cuales se cuentan trompetas, trombones, eufonios, tubas y, en ocasiones, se incorporan clarinetes (Díaz, 2009). El ejército decretó que cada batallón debía contar con una banda de veinticinco músicos aproximadamente. Fue en ese momento en el que se incorporaron a las filas militares muchos habitantes de las diferentes quebradas y pueblos de la región con el fin de mejorar, entre otras cosas, la calidad de vida que tenían en ese momento.

Entre estos nuevos “músicos soldados” con que contaba el ejército chileno en la  región de Tarapacá, existían ejecutantes de instrumentos tradicionales tales como tarkas, pinquillos, sikuris y lichiguayos, entre otros, que por este motivo tenían interés en hacer música en la institución armada, aprendiendo de manera más rápida a tocar los nuevos instrumentos (Díaz, 2009). Eran estos músicos quienes, al volver a sus pueblos, incorporaron las nuevas sonoridades en sus fiestas tradicionales, religiosas y carnavales. Desde entonces, las procesiones de las diversas festividades, además de contar con sikuris, se acompañaban con bandas de bronces (Salazar, 2014).

Existen otros ejemplos de la incorporación de los músicos militares en la vida civil de la región. Este fue el caso de la crisis económica de 1929, momento en el que el ejército desplegó una serie de redes institucionales con el fin de reinsertar laboralmente a ex soldados músicos. Dichos ciudadanos, una vez pasados a retiro, se integraban en las numerosas filarmónicas que existían en las oficinas salitreras de Tarapacá (Díaz, 2009), generando de esta forma un desarrollo exponencial de la presencia de los bronces en la zona.

El desarrollo de las bandas de bronce en la zona se potenció aún más con la festividad más importante de la región andina, que es el Carnaval de Oruro (Bolivia), próximo a Tarapacá. Este carnaval, con un origen minero, mueve multitudes, y las personas participan en las comparsas de bailes o acompañando a éstas en las bandas. El principal punto de encuentro que han tenido las bandas de bronces en la región de Tarapacá se debe a la fiesta de La Tirana donde, una vez más, se puede visualizar el componente de chilenización  presente en la zona. La fiesta de La Tirana es una de las fiestas religiosas más grandes de Chile, albergando cada año a cerca de 200.000 personas en un pueblo donde normalmente solamente viven unos 500 habitantes. Actualmente es poco frecuente ver bailes sin bandas de bronces; sólo quedan aquellos bailes que se aferran fuertemente a la tradición como es el caso de los bailes chinos (los más antiguos de Chile), indios pieles rojas, indios sioux, indios cheyenes, chunchos y morenos.

 No es posible aún establecer con certeza el momento en que las bandas inician su participación en la fiesta, En los archivos fotográficos del historiador Alberto Díaz (2009), se encuentran registros de la presencia de bandas de bronces en la fiesta de La Tirana, con fecha de Julio de 1947. Por otro lado, para Salazar (2014), la llegada de los bronces debe situarse en el año 1952, cuando llega la primera diablada a la fiesta de la Tirana, la llamada Diablada Ferroviaria de Oruro (Salazar, 2014). Según su versión, la agrupación venía acompañada por una banda de bronces. A partir de ahí, este baile remeció fuertemente a la comunidad participante de la fiesta, quienes hasta ese momento realizaban las danzas acompañados de pífanos, cajas y bombos. Para don Héctor  Rodríguez, caporal de diablada, la primera vez que vio un baile con banda fue aproximadamente en el año 1951, donde un baile gitano del pueblo Chuquicamata (región de Antofagasta), traía una banda de bronces (Durán, 2011).

 Presencia y características de las bandas actuales

 Siguiendo a Guerrero (2012), en la región de Tarapacá es habitual actualmente la sonoridad de las bandas en numerosas actividades sociales como, por ejemplo, en funerales y en actividades familiares como bautizos o matrimonios. Las bandas de bronces también se han ganado fuertemente un espacio como parte de la barra que alienta cada semana al equipo de fútbol local Deportes Iquique. Otro ejemplo son los denominados tambos, fiestas que se organizan para reunir fondos para una determinada acción, en su mayoría benéfica. En estos lugares la música característica y que marca su sello particular son las cumbias, huaynos, morenadas, tinkus o incluso música de moda como el reggaetón, siempre interpretados con el timbre que tiene una banda de bronces (Guerrero, 2012). Es fácil recorrer la ciudad de Iquique por la noche y encontrar en diversos puntos, incluso hasta altas horas, a bandas completas ensayando sus repertorios en la vía pública; esto es debido principalmente a la falta de espacios. Conocidos son lugares tales como el cementerio n° 1 y nº 3, en las afueras de la Zona Franca, o en calle Pedro Prado junto a la escuela Croacia.

 

Quienes integran las bandas de bronces

A través de una encuesta realizada a 65 músicos de bandas de bronces de la región se logró identificar algunas características importantes en relación a la procedencia y la formación musical que estos tienen. Como se observa en el esquema, se identifican tres grandes categorías, las cuales a su vez cuentan con subcategorías, todas con características y rasgos propios. Hay que destacar que cada categoría es particular en si misma por lo que no fue posible obtener una estandarización de los resultados.

 

 

MUSICOS

  1. Músicos provenientes de colegios y liceos: en la ciudad de Iquique se identificaron dos tipos importantes de formación inicial musical provenientes de entornos escolares. Por un lado, están las llamadas bandas de guerra o bandas escolares. Por otro lado, se encuentran las “bandas instrumentales” con que cuentan algunos establecimientos educacionales de la región.

 

  • Bandas de guerra de la región de Tarapacá:

Las bandas de guerra o bandas escolares, abordan un repertorio de marchas en su mayoría alemanas, pero además se escuchan melodías chilenas tales como el Himno a Yungay de José Zapiola, los viejos estandartes de Willy Bascuñán, el Himno de la Marina, el Himno Nacional de Chile y el Himno a Iquique. La instrumentación utilizada en estas agrupaciones consiste en pífanos, clarines, liras, cajas, bombo y platillos. La forma en que los miembros de estas agrupaciones aprenden a tocar los instrumentos es fundamentalmente mediante el aprendizaje por repetición utilizando en gran medida recursos auditivos, así como recursos visuales que permiten al aprendiz recurrir a la imitación de su enseñante. Y claramente vemos que en el proceso de aprendizaje está muy presente el método de ensayo y error.

En este tipo de agrupaciones es posible encontrar con frecuencia a músicos que además tocan en bandas de bronces, especialmente los clarines que, a poco andar, pasan a tocar trompeta debido a las similitudes de ambos instrumentos;se sienten cercanos a éste y migran a la trompeta. Este proceso es similar al que ocurre con los percusionistas quienes, también sin dificultad, encuentran un espacio musical de similares características en el mundo de las bandas de bronces. En la región de Tarapacá existe actualmente un número cercano a las 20 bandas de guerra o bandas escolares, que varía según el año y la disposición de los centros educativos a trabajar con las agrupaciones.

  • Bandas instrumentales de colegios y liceos de la región

En la ciudad de Iquique existen dos instituciones educativas que poseen una tradición en la formación de músicos vientistas. En primer lugar se encuentra la “Escuela Artística Violeta Parra” que por más de 30 años se ha dedicado a la formación artística con niños y jóvenes. Es importante señalar que dentro de sus principios rectores se encuentra la valoración de la identidad regional. Esta institución se ha convertido en uno de los principales semilleros de músicos de instrumentos de bronces en la región. Por otro lado, se encuentra la banda de la Escuela España, quienes por más de veinte años han estado contribuyendo a la formación inicial musical de decenas de niños y jóvenes. Esta escuela, pese a contar con un alumnado en su mayoría de escasos recursos económicos y siendo además una escuela municipal donde el financiamiento es escaso siempre ha buscado mecanismos para continuar con el funcionamiento de la banda. La primera vez que accedieron a contar con instrumentos, se trató de instrumentos dados de baja por la armada en el año 1988 y que fueron donados a la escuela. La dirección de la banda ha estado por muchos años a cargo de músicos jubilados de las fuerzas armadas.

 

  1. Músicos de las Fuerzas Armadas: El primer movimiento de bronces en la zona se genera a partir de las bandas u orfeones militares. A inicios del siglo XX se ofertan plazas para integrarse en las bandas; sería la misma institución la encargada de formar a quienes ingresaban. Esto generó que estos nuevos músicos llevaran “nuevas” músicas e instrumentos a sus poblados. Por ejemplo, había comuneros que poseían instrumentos que habían sido dados de baja en el ejército y eso les permitía formar sus propias bandas de pueblo, que con el paso del tiempo se convertirían en parte fundamental de las fiestas y actividades del lugar.

Un fenómeno similar es lo que ocurre en la ciudad de Iquique, donde una vez que los músicos de las bandas del ejército o de la Armada se jubilan son, en ocasiones, contratados para tocar en los bailes religiosos a fin de formar nuevos músicos de banda que acompañen al baile.

 

C) Músicos de autoformación: La formación autodidacta en las bandas de bronce de la región es una de las principales formas de adquisición inicial de los conocimientos para tocar. Durante el desarrollo de este estudio, la mayor cantidad de los participantes afirmó haber iniciado su vida musical en bandas de bronce a partir de la experiencia autoguiada. Por un lado tenemos a quienes por motivaciones propias decidieron iniciarse de esta manera en edades tempranas. En otros casos esto se dio de manera muy natural al pasar de formar parte de un baile religioso a interesarse por la ejecución instrumental. Dentro de este grupo observamos la presencia de dos tipos de músicos de autoformación. Por un lado, están quienes provenían de bailes religiosos y migraron desde el baile a la banda; así lo relata uno de los entrevistados:

Cuando niño bailaba en una diablada para La Tirana, siempre me llamaron la atención las bandas y a los 12 años decidí dejar de bailar, y me metí a tocar. Fue sencillo, no tuve mayores complicaciones, aprendí solo, mirando a los demás músicos y escuchando las bandas. (Italo S., percusionista y estudiante de enseñanza media).

 Por otro lado, encontramos a quienes se integraron en una banda por motivaciones personales de carácter musical o principalmente social, como explica uno de los entrevistados:

 

Me acerqué a las bandas cuando acompañaba a mi primo que tocaba en los bailes y en los carnavales de pueblo y desde ahí me motivé con empezar a tocar también, de a poco me fui acercando al instrumento (eufonio). En el pueblo nos dijeron que tendríamos un profesor pero finalmente fuimos aprendiendo entre nosotros, quien sabía más ayudaba a los otros. (Felipe M., intérprete de eufonio y trombón, y estudiante de pedagogía en Música).

 

 La música que es posible escuchar tocar a la bandas de bronces

El repertorio abordado es uno de los pilares del proyecto Mapa Sonoro, a continuación, presentamos los puntos más importantes.

Actualmente las bandas de bronce en la región de Tarapacá están formadas por instrumentos de viento tales como trompetas, bajos (eufonios), tubas y, en menor cantidad, trombones, clarinetes y saxofones, además de los instrumentos de percusión formados principalmente por bombo, tambor (caja), platillos y, en ocasiones, timbaletas e instrumentos de percusión menor como cencerros, entre otros.  Son principalmente las trompetas quienes realizan las partes melódicas, las cuales son repetidas posteriormente por los eufonios. Las tubas realizan mayormente el acompañamiento armónico de la música.

En relación con la percusión, es importante mencionar que habitualmente el bombo marca pulsos, indica las entradas y el tempo, además de los cortes o cambios de velocidad. En cambio, la caja, por lo general, realiza ostinatos rítmicos que, cuando los intérpretes son más habilidosos, son adornados con trémolos o distintas figuras con el objetivo de enriquecer las amalgamas rítmicas propias de la percusión. Finalmente, en general, la función de los platillos es anunciar el inicio de una danza, además de los cortes cuando éstos ocurren. Mayormente, los platillos realizan el contratiempo del bombo.

La tradición musical de las bandas de bronces cuenta con repertorios muy variados que van desde marchas militares hasta cumbias o reggaeton. Es importante señalar que las bandas incorporaron y asumieron estos repertorios propios de unas prácticas culturales comunitarias que antes se acompañaban con otro tipo de instrumentación (sikus  o tarkas, entre otros).

A continuación presentamos brevemente tres tipologías de repertorio que a su vez se corresponden con otros tantos contextos y funciones. O, dicho de otro modo, el contexto y la finalidad de la música en el acto son los que marcan el repertorio adecuado.

 

Repertorio marcial

Las bandas de bronce (o bandas de pueblo) siempre tienen entre su repertorio un conjunto de piezas de origen o sonoridad militar. Concretamente, distinguimos entre dos tipos: las marchas y las fanfarrias o dianas. Musicalmente, las marchas e himnos, cuando son interpretados para ser cantados, tienen un pulso más rápido que cuando se utilizan para acompañar procesiones. Por otro lado, las fanfarrias (o dianas) son más breves y comúnmente muestran una intención de ir acelerando

La primera tipología la podemos encontrar en los inicios de las fiestas patronales. Por ejemplo, cuando se interpreta el Himno de Yungay en la fiesta de San Lorenzo de Tarapacá, o cuando se entona el Himno Nacional a la media noche de la víspera de la fiesta de La Tirana, justo en finalizar la misa. Asimismo, en ocasiones, las procesiones también son acompañadas por marchas o pasacalles de carácter marcial. La segunda tipología, las dianas, está relacionada con ciertos rituales o actos festivos. Un ejemplo ilustrativo sería el momento en que los participantes de una fiesta entregan regalos en retribución al alférez quien, después de recibirlos, es acompañado por una fanfarria.

 

Repertorio de actividades tradicionales

En el contexto de las fiestas o eventos llamados tradicionales, destaca principalmente la presencia de danzas. En este sentido, la presencia de las bandas es fundamental aunque básicamente se ciñe a ser acompañantes de los bailes. En algunos casos, el origen musical parece relacionarse directamente con los pueblos originarios de la zona mientras que, en otros, es producto de fusiones musicales a partir de repertorios provenientes de los colonos españoles. Sea uno u otro caso, en la actualidad todo este repertorio ha pasado a ser considerado como música de la zona.

A continuación, y sin entrar en un análisis muy detallado de las danzas, pasamos a mencionar los principales géneros encontrados, tomando como fuente de información principal las entrevistas y la revisión del material audiovisual existente.

  • El huayno es uno de las danzas que se escucha con mucha frecuencia en la región. Éste, dependiendo del país, tiene algunas variaciones en el bombo, pero siempre manteniendo los patrones generales como son su ritmo binario y su base melódica a partir de la pentafonía. Según los análisis bibliográficos que hemos revisado el nombre provendría de la palabra quechua huayñunakunay que significa “bailar tomados de la mano”.
  • La cacharpaya es otra de las danzas que interpretan las bandas de bronces, especialmente en fiestas de pueblos donde es usual tocarlas al final de éstas. Ésta es una danza colectiva, de recorrido, que pertenece a la familia de los huaynos y se baila en los valles, precordillera y altiplano del norte grande de Chile, además de en toda la zona andina de Bolivia, Perú y Argentina.
  • Un ritmo típico que es posible encontrar en la región de Tarapacá es el cachimbo, el cual ha sido estudiado por autores como Loyola (1994) y Daponte (2010), ente otros. Es considerada propia de los pueblos de la quebrada de Tarapacá y Pica, y utiliza el ritmo de 6/8 al igual que la cueca. Las bandas de bronces tocan cachimbos en las fiestas de los pueblos y en actividades de la ciudad.
  • La cueca nortina, es una variante de la cueca. Cuenta con rasgos estilísticos que les son propios y la hacen reconocible. Esta cueca no es cantada, conserva el ritmo de 6/8 y habitualmente la tocan las bandas de bronces en actividades de pueblos de la región.
  • Debido a la influencia de las regiones fronterizas de Bolivia y Perú, es habitual escuchar a las bandas de bronce tocar morenadas, una danza que proviene principalmente de Bolivia y que, a través de estas agrupaciones, ha llegado a la zona de Tarapacá. Es posible escuchar sus ritmos en las fiestas de la Tirana o de San Lorenzo de Tarapacá, entre otras.
  • El tinku, también con un origen boliviano, se ha popularizado entre las bandas de bronces de la región debido al número de grupos de bailes de tinku, a los cuales es posible ver en fiestas como la de la Tirana o San Lorenzo principalmente.
  • Finalmente es importante mencionar la diablada, danza con un origen popular. Proviene del sincretismo originario de la cultura prehispánica de la región surandina del Alto Perú (Bolivia), la cual se mezcla en sus orígenes con los balls de diables de Tarragona, de la Cataluña del siglo XII. Las bandas de bronces han popularizado ésta danza en la región gracias a los bailes de diabladas que están presentes en la fiesta de La Tirana. Éstas tienen una influencia directa de sus símiles de Bolivia, sin embargo en la región de Tarapacá han adoptado variaciones rítmicas que en la actualidad las hacen diferentes de la versión boliviana.

 Repertorio popular urbano

Este repertorio es el más variable y, de hecho, está continuamente actualizándose, debido a la constante actividad que realizan fuera del ámbito de fiestas de pueblos. Se trata de un repertorio significativamente ligado a las modas musicales del momento y que se adapta a las nuevas actividades socioculturales que van apareciendo.

Un evento que ilustra el contexto en que se usa esta tipología de repertorio son los tambos que se realizan en la ciudad de Iquique. En este contexto, además de tocar ritmos tradicionales como los anteriormente mencionados, se incluyen cumbias, música chicha o temas provenientes de la música pop latinoamericana (hits del momento). Estos temas son versiones propias, es decir, arreglos realizados por músicos de las mismas bandas o directores de éstas, pero buscando no perder la esencia que les es propia. Digamos que se interpreta lo que claramente son temas de reggaeton, pero tocados al estilo de las bandas de bronces.

Otro contexto destacable es el de los eventos deportivos, lugares donde las bandas de bronce a menudo desempeñan un rol enfocado a alentar a los deportistas. Por ejemplo, en peleas de boxeo es fácil escuchar el tema “Gonna fly now” (de la película Rocky) a cargo de una banda de bronce. Como ya se mencionó en el punto 3,  las bandas de bronces acompañan y alientan cada semana al equipo de futbol de la ciudad, Deportes Iquique, dando soporte a los cánticos de la barra del equipo. Se reconocieron, además, ritmos e instrumentos provenientes de las murgas uruguayas y argentinas que han sido adoptadas por la barra del equipo de fútbol local.

Una tercera actividad en que suena este tipo de repertorio se da en el periodo de Navidad (aproximadamente entre el 10 y el 25 de diciembre). La tradición tarapaqueña arraigada en la zona desde mediados de la década del 70 incluye nuevamente a las bandas de bronces, quienes esta vez recorren la ciudad tocando en “carros navideños” preparados por los trabajadores de empresas de la zona. Van entregando regalos a sus hijos, acompañados de músicas que nos permiten ver claramente el mestizaje existente en la región de Tarapacá: nos encontramos con canciones religiosas navideñas de origen europeo, pero ejecutadas con ritmos tradicionales (huaynos, cumbias o cumbiones). Nuevamente aparece esa sonoridad característica que le da esta identidad musical única y particular a la región.

Hemos constatado también lo que ya indican autores como Guerrero (2012): la presencia de  las bandas de bronces en eventos sociales como matrimonios, bautizos, funerales, serenatas, etc. En estos casos, el repertorio es muy variado, adaptándose a la ocasión y al tipo de público presente en la actividad en la que la banda ha sido contratada.

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Artículos de periódico

 

Guerrero, Bernardo

2012               “Sonidos de los bronces”, La Estrella de Iquique (22 julio, 2012), p.18. Disponible (06-06-15) en: http://bernardoguerrero.cl/sonidos_bronces-2/.

Vallejos, Marcia

2015               “Con multitudinario funeral despidieron a joven músico”, La Estrella de Iquique (12 marzo, 2015), p.10. Disponible (06-06-15) en: http://www.estrellaiquique.cl/impresa/2015/03/12/full/10/

 

Manuscritos

Schampke, Andro

2014               “Música durante el periodo medio en el valle de Azapa (ca.500-1.200 años d.c) una aproximación al estudio de las relaciones interválicas entre contextos culturales Cabuza y Maytaschiribaya en el norte de Chile”